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Durante siglos la matanza constituyó el soporte alimenticio de la familia, con su más claro exponente: el botillo.
El rito de la matanza casera del cerdo y la elaboración del “botillo berciano” están entre las costumbres más arraigadas de la Comarca, con una receta inmemorial cuyo origen se pierde en el tiempo. Todo botillo que se precie debe llevar una selección de huesos del costillar, el espinazo y el rabo del cerdo, cubiertos de carne magra de tamaño regular, como de “una pulgada”, que se adoban con pimentón, sal, ajos machacados, unas motas de orégano y agua, dejándose reposar esta mezcla entre 24 y 48 horas en una artesa.
Transcurrido este tiempo se introduce todo en la tripa “ciega” del animal, también sazonada de la misma manera, que se ata con hilo de bramante y se cuelga después del techo de una estancia para curarse al humo del roble o la encina durante un periodo de tiempo de entre ocho y diez días, que le otorga ese “ebenáceo color” y le transmite ese sabor tan particular. Cualidades que han convertido a esta célebre vianda en un elemento de identidad de El Bierzo.
Otras variedades añaden como ingredientes la paleta, los huesos de la parte baja de la cabeza o la quijada, la carrillera o la lengua, aderezados también con perejil o vino blanco, y pudiendo emplear asimismo la tripa de la vejiga o del estómago.
De cada matanza familiar “se pueden sacar de seis a ocho botillos”, ingiriéndose los primeros durante la Epifanía. En algunos puntos del Bierzo tenían por norma comer el botillo de mayor tamaño el día de Santo Tirso. Considerado “plato de fiestas”, su consumo se restringía al invierno puesto que con el paso del tiempo se ve alterado su sabor, por lo que los ejemplares que solían reservarse para la época de la plantación de los “chantones” de las viñas o para el final de la siega, eran conservados en manteca dentro de ollas de barro.
Se acostumbra a servir cocido con verdura y patatas, que ayudan a hacer la digestión.
La trascendencia culinaria alcanzada ha llevado incluso a fundar la “Cofradía Gastronómica del Real Botillo del Bierzo” el día 13 de enero de 2000.
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